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jueves, 21 de julio de 2016

Guías de Autoayuda para la Depresión y los Trastornos de Ansiedad

Material muy interesante, de autoayuda, para personas con trastornos leves de ansiedad y/o depresión.

Guias publicadas por el Servicio Andaluz de Salud. Consejería de Salud y Bienestar Social.  Realizadas por un grupo de trabajo de la Unidad de Gestión Clínica Salud Mental. Hospital Regional de Málaga. Se pueden descargar de forma gratuita en la página de la Junta de Andalucia.

Hay dos grupos de guías de autoayuda:  

- Guías de información y consejo
- Guías de actividades



"...en 2011 facultativos de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental del Hospital Regional de Málaga y del Distrito Sanitario de Málaga elaboraron la Guía de práctica clínica para el tratamiento de la depresión en Atención Primaria. Durante el proceso, el grupo desarrollador detectó la necesidad de disponer de un material de autoayuda complementario para facilitar el abordaje de los trastornos depresivos y de ansiedad en Atención Primaria. De esta manera, surgen las guías de autoayuda que se pueden encontrar en esta página web,
cuyo contenido está basado en una forma de terapia llamada cognitivo-conductual, la modalidad de psicoterapia que, según la evidencia científica, ha demostrado ser más eficaz en el tratamiento de este tipo de patologías."

Según podemos leer en la presentación, "el objetivo más importante de estas guías es que el lector se convierta en un agente activo en su proceso de recuperación, dirigiendo y protagonizando las actuaciones que la investigación científica recomienda para los trastornos mentales leves. Para ello, el contenido de las guías proporciona la información necesaria para que la persona comprenda lo que le ocurre, en un lenguaje claro y sin tecnicismos, e introduce las técnicas necesarias para el adecuado manejo de los principales síntomas depresivos y/o ansiosos"
Este material está dirigido específicamente a personas con trastornos ansiosos y/o depresivos leves, y a sus familiares, que estén interesados/as en aprender acerca de su proceso y de las estrategias que pueden seguir para favorecer su recuperación. También pueden resultar útiles para personas sanas que deseen mejorar algunas habilidades de su vida diaria, potenciando el crecimiento y la maduración personal. Los profesionales sanitarios serían facilitadores del material y proporcionarían apoyo, en este caso la actuación iría más allá de la simple transmisión de información. Estas guías pueden ser contempladas como intervenciones únicas o como complemento al tratamiento facilitado por un terapeuta. 

Si necesitas ayuda, tratamiento o asesoramiento, contacta con nosotros. También puedes visitar nuestra web: Consulta de Psicología - Laura Fátima Asensi



 

martes, 15 de marzo de 2016

EL BURRO Y EL POZO. Una fábula de esperanza y superación ante las dificultades

Había una vez un granjero que tenía un asno muy viejo. Un día, mientras el asno estaba caminando por un prado, pisó sobre unas tablas que estaban en el suelo, se rompieron y el asno cayó al fondo de un pozo abandonado.

Atrapado en el fondo del pozo el asno comenzó a rebuznar muy alto. Casualmente, el granjero oyó los rebuznos y se dirigió al prado para ver qué pasaba. Pensó mucho cuando encontró al asno allí abajo. El asno era excesivamente viejo y ya no podía realizar ningún trabajo en la granja. El granjero decidió que enterraría al viejo asno en el fondo del pozo, ya que no valía la pena sacar al burro puesto que ya no era útil.

Una vez tomada esta decisión, se dirigió a sus vecinos para pedirles que vinieran al prado con sus palas. Cuando empezaron a echar tierra encima del asno, éste se puso aún más inquieto de lo que ya estaba. No sólo estaba atrapado, sino que, además, lo estaban enterrando en el mismo agujero que le había atrapado.

El burro, en un primer momento, triste y desesperado se rindió y se tumbó esperando su final. Pero al estremecerse en llanto, se sacudió y la tierra cayó de su lomo de modo que empezó a cubrir sus patas. Entonces, el asno levantó sus cascos, los agitó, y cuando los volvió a poner sobre el suelo, estaban un poquito más altos de lo que habían estado momentos antes. El burro entonces se sacudía la tierra y daba un paso encima.

Para sorpresa de todos, antes de que el día hubiese acabado, el asno apisonó la última palada de tierra, llegó a la boca del pozo y salió del agujero.

Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos agujeros si no nos damos por vencidos.


________________________________ Si necesitas ayuda, tratamiento o asesoramiento, contacta con nosotros. También puedes visitar las áreas de tratamiento en nuestra web: Consulta de Psicología - Laura Fátima Asensi




martes, 5 de enero de 2016

DISTIMIA o Trastorno “casi depresivo”


El Trastono Distímico se define como un tipo de trastorno afectivo, relacionado con el estado de ánimo, similar a una forma de depresión grave, de carácter menos severo pero de mayor cronicidad. Las personas que sufren distimia pueden asimismo experimentar episodios de depresión mayor. Es habitual, en cuanto a su desarrollo, que dure mucho tiempo y que el paciente no pase más de dos meses libre de síntomas. En este sentido, aunque se presenten menos  síntomas, o de menor intensidad que en una depresión mayor, su permanencia en el tiempo resulta muy incómoda y dolorosa, produciendo un gran desgaste en quien la sufre, causando  con mucha frecuencia malestar significativo.


Se puede definir como un estado casi depresivo, probablemente de naturaleza orgánica aunque activado por situaciones de estrés mantenido. Se produce con frecuencia en personas sometidas a tensión continuada o constante, o en personas muy autoexigentes, para las cuales cualquier situación puede convertirse en estresante.

Este trastorno se caracteriza por síntomas tales como cambios de humor, tristeza, decaimiento, irritabilidad, problemas de concentración, sentimientos de vacío, tendencia al aislamiento y altibajos anímicos. 

La distimia es muy engañosa pues puede durar años y no diagnosticarse, pasando desapercibida tanto para quien la sufre como para su entorno, ya que, aunque es muy molesta e incide negativamente en la calidad de vida de la persona que la padece, no siempre limita de forma observable la actividad funcional habitual; En estos pacientes es frecuente, no obstante, la incidencia de desavenencias o problemas familiares, personales, laborales, académicos, etc.

Tiene importancia diagnosticar este trastorno ya que supone problemas personales, compromete la concentración y la capacidad de adaptarse a las demandas propias del medio. Al ser su intensidad más leve que la de una depresión, puede no ser detectada fácilmente por el entorno, pudiendo el paciente presentar una mayor vulnerabilidad para cursar con otros trastornos. Además, los síntomas de la distimia pueden parecerse a los de otros problemas psiquiátricos  por lo que debe consultarse con un especialista para un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado.


En la nueva edición del Manual Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5)  de 2013, el trastorno distímico pasa a la categoría de  Trastorno depresivo persistente (Distimia) [300.4] (F34.1)

Criterios diagnósticos (DSM-5)*

En este trastorno se agrupan el trastorno de depresión mayor crónico y el trastorno distímico del DSM-IV.


A.   Estado de ánimo deprimido durante la mayor parte del día, presente más días que los que está ausente, según se desprende de la información subjetiva o de la observación por parte de otras personas, durante un mínimo de dos años. 
     
Nota: En niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser irritable y la duración ha de ser como mínimo de un año.

B.   Presencia, durante la depresión, de dos (o más) de los síntomas siguientes: 1. Poco apetito o sobrealimentación. 2. Insomnio o hipersomnia. 3. Poca energía o fatiga. 4. Baja autoestima. 5. Falta de concentración o dificultad para tomar decisiones. 6. Sentimientos de desesperanza.

C.   Durante el período de dos años (un año en niños y adolescentes) de la alteración, el individuo nunca ha estado sin los síntomas de los Criterios A y B durante más de dos meses seguidos.

D.  Los criterios para un trastorno de depresión mayor pueden estar continuamente presentes durante dos años.

E.  Nunca ha habido un episodio maníaco o un episodio hipomaníaco, y nunca se han cumplido los criterios para el trastorno ciclotímico.

F.   La alteración no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo persistente, esquizofrenia, trastorno delirante, u otro trastorno especificado o no especificado del espectro de la esquizofrenia y otro trastorno psicótico.

G.  Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a otra afección médica (p. ej., hipotiroidismo).

H.  Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. 

Nota: Como los criterios para un episodio de depresión mayor incluyen cuatro síntomas que no están en la lista de síntomas del trastorno depresivo persistente (distimia), un número muy limitado de individuos tendrán síntomas depresivos que han persistido durante más de dos años pero no cumplirán los criterios para el trastorno depresivo persistente. Si en algún momento durante el episodio actual de la enfermedad se han cumplido todos los criterios para un episodio de depresión mayor, se hará un diagnóstico de trastorno de depresión mayor. De no ser así, está justificado un diagnóstico de otro trastorno depresivo especificado o de un trastorno depresivo no especificado.

Especificar si:

Con ansiedad 
Con características mixtas 
Con características melancólicas 
Con características atípicas 
Con características psicóticas congruentes con el estado de ánimo 
Con características psicóticas no congruentes con el estado de ánimo 
Con inicio en el periparto 

Especificar si:

En remisión parcial 
En remisión total 

Especificar si:

Inicio temprano: Si el inicio es antes de los 21 años.
Inicio tardío: Si el inicio es a partir de los 21 años.

Especificar si (durante la mayor parte de los dos años más recientes del trastorno depresivo persistente):

Con síndrome distímico puro: No se han cumplido todos los criterios para un episodio de depresión mayor al menos en los dos años anteriores.
Con episodio de depresión mayor persistente: Se han cumplido todos los criterios para un episodio de depresión mayor durante los dos años anteriores.
Con episodios intermitentes de depresión mayor, con episodio actual: Actualmente se cumplen todos los criterios para un episodio de depresión mayor, pero ha habido períodos de al menos 8 semanas en por lo menos los dos años anteriores con síntomas por debajo del umbral para un episodio de depresión mayor completo.
Con episodios intermitentes de depresión mayor, sin episodio actual: Actualmente no se cumplen todos los criterios para un episodio de depresión mayor, pero ha habido uno o más episodios de depresión mayor al menos en los dos años anteriores.

Especificar la gravedad actual:

Leve 
Moderado
Grave 


(*) Asociación Americana de Psiquiatría, Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM 5. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría, 2013
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@Laura Fátima Asensi Pérez

Si necesitas ayuda, tratamiento o asesoramiento, contacta con nosotros. También puedes visitar nuestras áreas de trabajo en la web: Consulta de Psicología - Laura Fátima Asensi 





viernes, 17 de enero de 2014

Depresión - Video psicoeducativo

Video psicoeducativo de la OMS sobre Depresión.

Este breve vídeo nos explica de manera muy clara y sencilla los sentimientos que tiene una persona que padece depresión y la forma para afrontarlo, merece la pena verlo.

domingo, 4 de noviembre de 2012

La mitad de los diagnosticados de depresión en España no se coge la baja

"Sobrecargas laborales, exigencias familiares, un ritmo de vida que muchas veces nos obliga casi a la ubicuidad, y que nuestro cuerpo y nuestra mente no siempre son capaces de gestionar con éxito, son algunas de las causas que pueden llevar a la depresión"
 
 

La mitad de los diagnosticados de depresión en España no se coge la baja, según un estudio

Dos de cada 10 españoles han sido diagnosticados de depresión después del verano.
  • Sólo uno de cada cuatro alemanes se atrevería a comunicar en su trabajo que sufre una depresión; dos de cada diez en el caso de los franceses.

Sobrecargas laborales, exigencias familiares, un ritmo de vida que muchas veces nos obliga casi a la ubicuidad, y que nuestro cuerpo y nuestra mente no siempre son capaces de gestionar con éxito, son algunas de las causas que pueden llevar a la depresión. Dos de cada diez trabajadores han sido diagnosticados de esta enfermedad en España tras el final del verano, un período especialmente delicado para este tipo de dolencia, según un estudio realizado por Ipsos MORI a través de internet sobre 7.065 personas en edad de trabajar de siete países europeos (España, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Dinamarca y Turquía) entre el 30 de agosto y el 19 de septiembre de 2012. Pero, al margen de la incidencia de la enfermedad, lo llamativo es que sólo la mitad de los diagnosticados (51%) llega a coger días libres o la baja laboral: 4 de cada 10 (42%) de los diagnosticados en España no lo hacen, proporción que llega al 41% para el total de la muestra.

El temor a perder el empleo lleva a ocultar la depresión

Los afectados presentan síntomas como tristeza y ánimo bajo que en el ámbito laboral se traduce en falta de concentración , indecisión en la toma de iniciativas y descuidos. Los enfermos que llegan a coger días o disfrutar una baja para recuperarse en España se toman, como media, un mes (30,6 días), por debajo del resto de países estudiados, donde se alcanzan los 35, 9 días.
La depresión como, en general, todas las enfermedades de índole psicológica, siguen siendo difíciles de asumir públicamente por temor a la incomprensión. En este sentido, el estudio revela que uno de cada cuatro de los enfermos encuestados no llega a comunicar a sus jefes que sufre una depresión. En el caso de España, incluso llegando a coger días en el trabajo a cause de la enfermedad, un 16% de los encuestados no informa a sus superiores de que una depresión es la causa. Y, si se pregunta a los trabajadores no enfermos cómo actuarían en el hipotético caso de que se les diagnosticara esta enfermedad, la proporción es aún más elevada: un 24% de los encuestados en España asegura que no revelaría las causas de la baja y un 40% no lo tiene claro lo que haría.
Pero, ¿cuáles son las razones de tanto hermetisto? El 49% de los encuestados considera que es una cuestión privada y que, por tanto, no incumbe a nadie del ámbito laboral. Pero la sombra de la crisis también planea sobre las reticencias a revelar que se padace una depresión, de modo que un 30% de los encuestados lo ocultaría por miedo a poner en riesgo su puesto de trabajo. Además, ajena a la coyuntura económica, está el temor a la incomprensión. Un 30% considera asegura que no revelaría que sufre la enfermedad porque cree que en su entorno no lo comprenderían.

El 25% de los alemanes encuestados no se atrevería a decir en el trabajo que está deprimido

A la luz del estudio, Dinamarca es el país donde esta dolencia se trata de un modo más abierto y con más confianza en el ámbito laboral. Así, el 63% de los encuestados afirma que no tendría problema en decir abiertamente en su trabajo que sufre una depresión; en el polo opuesto se encuentran Francia (20%) y Alemania (25%).
Además, la capacidad de las empresas para tratar el problema es bastante limitada. Sólo el 45% de las grandes empresas cuenta con programas de apoyo promovidos por sus departamentos de recursos humanos orientados a ayudar a los trabajadores que sufran una depresión.